El Rincón de Claudio

PENSIONES E IDEOLOGÍA

Si este artículo fuera una clase de moral, empezaríamos con esta afirmación: “Estos políticos que tenemos, después de llegar al poder, no cumplieron sus promesas”. Como esto es verificable, el juicio moral sería: “Estos políticos del Partido Popular son inmorales”. Como tenían la obligación de cumplir sus promesas, son, además, éticamente reprobables.

Otra constatación verificable: Sí hay dinero para las pensiones, presentes y futuras. El Partido Popular lo sabe. Pero quieren planes de pensiones privados. Sus mentiras son ideológicas. Y son las mentiras más cobardes, porque mienten a sabiendas de que están mintiendo. He aquí como lo constatamos, en palabras de Nelson Mandela (1918-2013): “Una nación no debe juzgarse por cómo trata a sus ciudadanos con mejor posición (el PP lo está haciendo), sino por cómo trata a los que tienen poco o nada”.  

Ideología pura y dura. Con las pensiones quieren aplicar el ideario neoliberal. Nos están amenazando con las pensiones  desde hace tiempo. Es insostenible el sistema, dicen, y no hay dinero. Ya se ha vaciado la hucha. No queda otra que ahorrar para fondos de pensiones y en activos financieros. Todo para: 1) proteger al sector privado; 2) reducir al mínimo el gasto público, salvo para meter la mano en la caja; 3) privatizar empresas estatales y servicios públicos (sanidad  privada, colegios concertados…); y 4) no garantizar la igualdad (tampoco la de género), porque la desigualdad es una virtud neoliberal. Según ellos, crear una sociedad más equitativa es moralmente corrosivo. El mercado ya asegura que todos reciban lo que se merecen: el empresario como empresario, el asalariado como asalariado y la mujer como mujer. Por eso, según M. Rajoy, es mejor dejar las cosas como están. Que siga el proceso neoliberal: “Demoliciones Partido Popular ya se encarga de los servicios públicos”. Se han empeñado en conseguir que veamos la política como el arte de impedir que la gente se meta en lo que sí le importa. Por eso les repugna la inteligencia democrática. Sin embargo, están consiguiendo lo contrario. Son tan mediocres que solo ven populismo cuando no se piensa como ellos.

Despreciar principios éticos, como la igualdad, el bien común o no atender adecuadamente a sus mayores  y secuestrar la política como pura gestión de recursos  es, precisamente, el rasgo más definitivo del neoliberalismo.

No hay dinero para pensiones, repiten como corifeos, los populares de turno, desde el presidente hasta el último. Pero sí hay para dedicar más de 18.000 millones de euros anuales para gasto militar. No hay dinero en las empresas, públicas y privadas, para que desaparezcan los sueldos miserables, pero sí hay para rescatar autopistas de peaje (alrededor de 5.500 millones de euros) y volverlas a privatizar. “¿Os acordáis cuando no cogíais la autopista radial de peaje para no pagar? Pues ahora vais a pagar por no haberla cogido” (Andreu Buenafuente). No hay dinero para las personas vulnerables, pero sí  hay para rescatar bancos y que no devuelvan más de 55.000 millones que deben, según estimaciones del propio Banco de España. No hay dinero para la Dependencia, y sin embargo el 44% presupuestado para ella en 2017 no se ha gastado. No hay dinero para reducir la pobreza energética, pero sí hay para que las eléctricas se repartan 5.627 millones de euros en beneficios en 2017 (Iberdrola, Endesa y Gas Natural Fenosa). No hay para pensiones, pero sí se puede beneficiar cuatro veces más a los grupos de renta más alta que al 90% más pobre de los españoles…

Como ya escribiera en un artículo anterior (“Ideologías y Realidad”, 28/09/2017), recogemos la cita de Abraham Lincoln (1809-1865), asesinado siendo presidente de los Estados Unidos de América: “Se puede engañar a parte del pueblo parte del tiempo, pero no se puede engañar a todo el pueblo todo el tiempo”.

Pedir que suban las pensiones, dicen ellos, es populismo. Y meter la mano en la caja, ¿qué es? Pues robar. Nos recomiendan ahorrar para la jubilación, como si tuviéramos el sueldo de la “lumbrera” que preside la Comisión del seguimiento del Pacto de Toledo, Celia Villa-lobos, que nos ha pedido para solucionar el problema las pensiones, ahorrar dos euros al mes, o los 176.900 euros del Gobernador del Banco de España, tras subirse el sueldo un 5,8% (14.666 euros al mes). El propio gobernador nos recomienda: “Sería bueno que la gente no solo invirtiese en viviendas, sino también un poco en activos financieros. Eso no estaría mal”. ¿Caradura?, ¿maldad?, ¿ideología?,  ¿desfachatez?  Las cuatro.

Como escribió Confucio (551-479 a. C), “sólo los muy sabios o los muy estúpidos no cambian nunca”. En este país hay más de lo segundo.

Hay dinero para las pensiones, pero… ¿Y si no lo hubiera? Las pensiones no pertenecen a la filosofía de ningún partido. Tenemos el deber de exigir que no desaparezca nuestro derecho a cobrarlas. Es un derecho constitucional. Como tenemos la responsabilidad de exigir que desaparezca la Reforma Laboral, ya que mientras exista esta Reforma no se podrá valorar, en términos de recaudación, la creación de empleo y el aumento de afiliados a la Seguridad Social como positiva, porque no generan dinero suficiente para garantizar nada, salvo salarios miserables y escasa o nula cotización para garantizar las pensiones.

¿Alternativas? Las hay, pero el mundo neoliberal (PP y Ciudadanos) y parece que el socialdemócrata-liberal  también, no están por la labor de garantizar pensiones públicas dignas. Proponemos alternativas:

1)  Modificar el modelo en el que se sostienen las pensiones. Cambio estructural, no coyuntural. Las pensiones, a los Presupuestos Generales del Estado. Sólo así se garantizará el cumplimiento del artículo 50 de nuestra constitución, que dice: “Los poderes públicos garantizarán, mediante pensiones adecuadas y periódicamente actualizadas, la suficiencia económica a los ciudadanos durante la tercera edad. Asimismo, y con independencia de las obligaciones familiares, promoverán su bienestar mediante un sistema de servicios sociales que atenderán sus problemas específicos de salud, vivienda, cultura y ocio”.

2)  Nueva ley de Fiscalidad progresiva. Entre corrupción, dinero negro que circula, paraísos fiscales y la ley de fiscalidad que tenemos en España, estamos 7 puntos por debajo de la media de la Unión Europea en recaudación. No nos conformamos con ser patriotas y lucir  banderitas rojigualdas en la muñeca. El patriotismo, como señalaba Gila en sus monólogos de humor, es un invento de las clases poderosas, para que las clases económicamente inferiores defiendan los intereses de los poderosos, para mantener su riqueza y, al mismo tiempo, convencer a la gente normal para que defiendan los privilegios de los poderosos.

3)  Derogar la Reforma Laboral. La creación de empleo debe ir acompañada de sueldos más altos, que generen consumo y el consumo puestos de trabajo.

4)  Cuestionar y cambiar, por injusto, el modelo social europeo, que solo ha generado precariedad y pobreza en la mayoría de la población, y está beneficiando a los ricos, para que sigan siendo más ricos.

   Claudio Martín Benito.


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